martes, 29 de diciembre de 2015

Pozu Polio (Mieres)

El Pozu Polio recibe el nombre de la mítica montaña mierense y esta ubicada en Santa Rosa, parroquia de Rioturbio (Mieres).  En sus orígenes, fue una de las explotaciones más importantes de la antigua Fábrica de Mieres a la que abastecía de carbón y uno de los primeros grandes entramados industriales en la historia de España. Tras la nacionalización de la mayor parte de la minería asturiana, acometida por el Gobierno de Franco en el año 1967, Polio pasó a pertenecer a la compañía pública HUNOSA. Y así se mantuvo en servicio hasta el 1 de noviembre del año 1992, fecha en la cual cerró, junto con otros pozos, que también lo hicieron en fechas próximas (como San Víctor, San Mames o Mosquitera), todos ellos como consecuencia de la reconversión minera.

El panorama actural que ofrece, es de dos pozos, que fueron profundizados en los años 50, con sus correspondientes castilletes y los restos de los edificios utilizados durante su explotación
Llama la atención los dos castilletes, gemelos, que tienen una altura de 39,41m. Asentados sobre una plataforma de terreno artificial, elevado junto al río. Están construidos en acero soldado y roblonado y sus poleas se encuentran en diferentes planos. Los apoyos de los castilletes penetran en el edificio central que alberga la sala de máquinas y los compresores. Y junto a este edificio se sitúan el resto de pabellones de servicios, dando una imagen arquitectónica del conjunto.

"Antes de su adscripción a HUNOSA (Hulleras del Norte SA), esta explotación minera perteneció a la empresa Fábrica de Mieres, a su vez una de las dos empresas asturianas más importantes del país en el momento álgido de la industrialización española del cambio de siglo (del XIX al XX). Fue proyectado y construido bajo la dirección de ingenieros y operarios de la compañía propietaria. Las actividades comienzan en 1953, hasta un despliegue completo en 1956, con una profundidad máxima de 411 m. Su actividad se extinguió en 1980 y se cerró definitivamente en 1992.
Es una instalación con dos pozos, el Polio I para misiones auxiliares y el Polio II destinado a la extracción del mineral. Las piezas arquitectón
icas que integran en conjunto se disponen en una plataforma artificial sobre el fondo del valle. El conjunto está presidido por los dos castilletes, de igual factura. Los apoyos de los mismos penetran por el techo en el edificio central que aloja las salas de máquinas y compresores. A ambos lados de este edificio se ubican los pabellones que alojan la sala del pozo de ventilación y los servicios generales.

El lenguaje arquitectónico de este grupo de edificios presenta un carácter unitario e integrador. Por otra parte, la composición horizontal exhaustiva de cada uno de los volúmenes y de sus fachadas así como una leve articulación del volumen central, que se retranquea por los vientos norte y sur, además de la utilización del hormigón, el revestimiento cerámico vítreo y las carpinterías de hierro y vidrio, nos acercan a ciertas arquitecturas funcionalistas centroeuropeas e inglesas del período de entreguerras.

Asimismo, la disposición de las dos chimeneas de ventilación, ubicadas intencionadamente de un modo simétrico con respecto al lienzo este de la sala del pozo de ventilación, apunta de nuevo a la voluntad de introducir la geometría en la búsqueda de una funcionalidad necesaria para el programa del ingenio industrial. La “puerta” del pozo, el lugar de trabajo exterior y de acceso al interior y otros recintos presentan un relevante tratamiento de la luz natural, conseguido a partir de la disposición de los ventanales horizontales corridos. No dudamos en calificar dicho recurso y su resultado como un valor del mayor interés en este conjunto industrial.

Finalmente, debe citarse como pieza de gran fuerza plástica, por su factura y localización autónomas, el lavadero de carbón de hormigón visto, que completa un conjunto diverso de elementos industriales de notable interés. "  José Ramón Fernández Molina

sábado, 26 de diciembre de 2015

Pozo Tres Amigos (Mieres)


La historia de la mina de Tres Amigos se remonta al final de la Guerra Civil, su propietario de entonces, José Sela y Sela era arrendatario de las minas de la Sociedad Minera del Caudal y del Aller, pero ante el agotamiento de las capas del pozo Peñón, y para acceder a nuevos campos de explotación en la zona de Vegadotos, se constituye la sociedad anónima Minas Tres Amigas iniciándose en 1939 las primeras obras de profundización del pozo. No sería hasta 1962 cuando el propietario decide modernizar la explotación y sustituir la primitiva máquina de extracción y el viejo castillete por los actuales.

Su integración en Hunosa no fue una realidad hasta el año 1969. La plantilla del pozo siempre fue casi familiar, en sus orígenes trabajaban unos 1.500 mineros, reduciéndose a aproximadamente 450 cuando fue adquirido por Hunosa. Antes de cerrar sus puertas, la explotación contaba con 200 trabajadores.

En Pídele cuentas al Rey se pueden ver los enfrentamientos entre la policía y los mineros se recrudecen y sólo el sonido seco de la jaula del pozo cayendo al vacío consigue frenar la lucha. De entre el humo aparece, como un trabajador más, el desaparecido José Ramón Ordóñez, cantante de los Stukas, que se quita el pasamontañas y entona, a modo de réquiem, el Santa Bárbara Bendita.
Pronto se le suman otras voces y la cámara se aleja para ampliar la perspectiva. El patio del Pozo Tres Amigos, en la Güeria de San Juan, se convirtió así, en escenario de los primeros minutos de la película del director morciniego José Antonio Quirós, en uno de los protagonistas de esta historia obrera que dio la vuelta al mundo.
El séptimo arte vino a refrendar, en los albores del siglo XXI, lo que la historia de la minería, del sindicalismo y de la sociedad de las propias cuencas mineras ya conocía desde hace tiempo, que el Pozo Tres Amigos, como tantos otros de los valles del Nalón y el Caudal, son más que explotaciones mineras, son el símbolo de un pasado que parece condenado a la extinción pero no al olvido.

El ejemplo perfecto de que este pozo fue y es modelo de lo que puede conseguir la lucha minera tuvo lugar en 1975. En noviembre de ese año, con un Franco agonizante, se inició en el Pozo Tres Amigos una de las últimas huelgas mineras contra el régimen dictatorial. La protesta estuvo liderada por los vagoneros de la mina de La Güeria que reclamaban un aumento salarial. La reivindicación se extendió al resto de minas de Hunosa. La empresa trató de aplacar la protesta y para ello castigó a 4.500 trabajadores. No sirvió de nada.

A finales de 1975 se encerraron en Tres Amigos 32 ayudantes mineros, a los que se les suspendió un mes de empleo y sueldo. En solidaridad con ellos todos los mineros del pozo pararon la actividad, la plantilla fue sancionada al completo. El 10 de enero se generalizó la huelga en el Caudal y días más tarde en el Nalón. De mano, la empresa negó todos los derechos, aunque estos se reconocerían más tarde, con la llegada de la democracia. La supervivencia de los edificios y emplazamientos de lo que fue el pozo también trajo consigo protestas. Los vecinos de la Güeria de San Juan defendieron durante varios meses la conservación y restauración del castillete del pozo Tres Amigos, y la creación en las instalaciones de la antigua explotación minera de un aula de la historia de la minería.

El hecho de que frente al pozo se encuentra el edificio donde se fundó el sindicato minero del SOMA, venía a apoyar la iniciativa vecinal que, sin embargo, no fue a más. La propuesta fue desestimada por el Principado, ya que los vecinos querían ocupar unos terrenos pertenecientes a una entidad privada. Además, a esto había que unir que la rehabilitación de las instalaciones supondría el desembolso de varios millones. Desde entonces, las intenciones de Hunosa apuntan a ubicar en la zona un polígono industrial. Un proyecto del que, por el momento, nada se sabe.
En diciembre de 2000 se colocó la chapa con la que se cubrió la caña del Pozo Tres Amigos y, hasta el momento, el silencio minero ha sido la respuesta .



Antiguos mineros de este pozo han abierto un blog y en él podemos encontrar entradas interesantes como la historia de este pozo.


"Los pueblos y aldeas del valle del río San Juan y sus alrededores, como Santa Rosa, Los Pontones, Cuestavil, Entrerríos, Santo Emiliano, Vegadotos, Rioturbio, y otros, fueron cuna de minas y mineros a lo largo de más de 150 años. El ánimo de ser breves nos hace dejar los orígenes de la minería en el valle de San Juan y saltar en el tiempo, trasladándonos a 1936.


 En este año José Sela y Sela como arrendatario desde 1927 de la Sociedad Minera del Caudal y del Aller explota el Pozo Peñón y labores de montaña en la zona de Vegadotos y el Casar. Pero las capas del Pozo Peñón comienzan a agotarse y las labores han alcanzado la zona de Vegadotos, distantes tres kilómetros del pozo. Ante esta situación José Sela decide buscar nuevos campos de explotación y el lugar elegido es Vegadotos. Así inicia conversaciones con Duro Felguera para la firma de un contrato de colaboración que le permita la explotación de las capas de la concesión Felicipaz y su demasía, (para no entrar en complicadas explicaciones geológicas, deshullaría la montaña a cuyos pies se encuentran los pueblos de Vegadotos y Entrerrios) a cambio de permitir  a Duro Felguera explotar las capas altas del valle. En abril de 1936 y de nuevo en abril de 1938 se firman los primeros acuerdos de permuta de concesiones que se irán sucediendo en el tiempo. Gracias a estos acuerdos, José Sela comienza la explotación mediante un nivel de montaña en la concesión Felicipaz y se inician los preparativos para la construcción del nuevo pozo que le permitiría la explotación en profundidad de las capas de las concesiones Felicipaz y Esperanza. El 23 de febrero de 1939 se constituye la Sociedad Anónima Minas Tres Amigos, es una sociedad familiar formada por José Sela y sus hijos, Luis, Julio, Carmen y Amparo. No se conoce la fecha del inicio de las obras, aunque el proyecto viene fechado en agosto de 1939 y en el Consejo de Administración celebrado el 28 de diciembre se informa que las obras del pozo se ejecutan “perfectamente y con relativa actividad”.



La construcción del pozo coexistió con las explotaciones que ya había en la zona de Vegadotos, por un lado el nuevo nivel de montaña en la concesión Felicipaz y por el otro, el viejo Nivel de Vegadotos en la concesión Esperanza, situado a una cota inferior del lugar donde se situaría el nuevo pozo.



Para extraer el carbón de lo que sería 1ª planta, al no estar instalada aún la máquina de extracción, se utilizaban pozos interiores que comunicaban esa planta y el nivel de Vegadotos. La profundización del pozo llega hasta 1ª planta pero surge un problema, no se han dejado macizos de protección en las labores antiguas cuyo deshulle llegó hasta la superficie y las inundaciones paralizan los trabajos, por ello en marzo de 1940 se decide profundizar el pozo 120 metros más, hasta la cota de 4ª planta pero ya dejando macizos de protección, finalizando las obras en abril de 1941. En octubre de 1941 José Sela compra las minas que explotaba como arrendatario de la Sociedad Minera del Caudal y del Aller y en 1942 se instalará la máquina de extracción fabricada en Bélgica por “Ateliers de Constructions Electriques de Charleroi”. A partir de 1943 el pozo comienza a denominarse en la documentación como Pozo San José. El 12 de agosto de 1946 la guerrilla antifranquista dinamita el lavadero del Peñón, por lo que se construye uno nuevo en Vegadotos que se terminará en 1948.



 Comienza la década de los cincuenta y como hechos destacables para este breve resumen, diremos que el 22 de junio de 1957 realizó su último viaje el Tren del Peñón que durante más de un siglo transportó hasta los cargaderos del ferrocarril en Mieres el carbón del Peñón, Poca Cosa, Casar y Tres Amigos. Los costes de mantenimiento y de personal no podían competir con el transporte en camiones y además el Ayuntamiento,  no estaba por la labor de renovar la concesión puesto que en su último tramo discurría por la calle principal de Mieres ocasionando problemas de ruido, suciedad, a los que hay que sumar el riesgo de atropellos. A partir de 1959 se realizan importantes inversiones en el pozo para poner nuevos campos en explotación y aumentar la producción, asegurando su futuro. Dentro de estas nuevas inversiones se incluye la reprofundización en 200 metros del pozo, y la reforma de las instalaciones de extracción con un nuevo castillete y máquina de extracción.



 En junio de 1962 se presenta ante la Jefatura Provincial de Minas la solicitud para la construcción del nuevo castillete tipo “Duro Felguera”, ese mismo año, llega la nueva máquina de extracción suministrada por la casa alemana GHH “Gutehoffnungshüte”.  También se construye un nuevo pozo de ventilación que recibirá el nombre de San Luis.

Sin embargo la empresa no consigue alcanzar la producción y la rentabilidad económica esperada y decide su incorporación a Hunosa. El Consejo de Ministros en su reunión de 21 de febrero de 1969 autorizará su integración, haciéndose cargo Hunosa desde el 1 de marzo de la gestión de la mina a la espera de la firma definitiva de la escritura de integración, que se realizará el 28 de julio de 1969. Tras la entrada en Hunosa recibe el nombre de Pozo Tres Amigos para diferenciarlo de los pozos San José de Turón y Olloniego. En la lucha sindical destaca la huelga que en noviembre de 1975 iniciaron los ayudantes mineros para conseguir un incremento salarial, encerrándose 32 de ellos en el pozo, lo que provocará sanciones y la extensión de la conflictividad laboral en las cuencas hasta marzo de 1976.


Respecto a las labores, antes de la integración se explotó por encima de 5ª. A mediados de los años setenta se está explotando entre 5ª y 6ª planta pero se están agotando las reservas y es preciso buscar nuevos campos de explotación. Paralelamente el Proyecto de Restructuración de Hunosa contempla unir Tres Amigos con Polio y con el Plano del Nalón para realizar la extracción por este.

En abril de 1976 se dará la primera pega para el avance de 7ª planta pero nunca se producirá la unión con Polio, pese a que una gran galería de arrastre desde el plano Modesta quedó a menos de un kilómetro de las labores de Polio. Para el año 1978 se abandona la explotación de 6ª planta para arriba. En marzo de 1989 se dará la primera pega en 8ª planta, iniciándose las obras para convertirla en planta base. El 11 de marzo de 1996 se caló el pozo de la capa Ancha para su explotación por subniveles. Respecto a las obras en el exterior, en estos últimos años cabe destacar la reforma en el verano de 1991 de la plataforma exterior de embarque, la instalación de un molino, de una cinta transportadora y el recrecido del silo para almacenar el carbón.
En 1995 aprovechando la estructura metálica del taller de mantenimiento de Barredo se construye uno nuevo y entre octubre de 1997 y marzo de 1998 se procedió a la limpieza, pintura y saneamiento de los edificios exteriores y del castillete. Pero el futuro del pozo estaba sentenciado, dentro del Plan de Hunosa 1998-2001 se recogía el cierre del pozo por agotamiento del yacimiento. Ya no se producen nuevas inversiones ni se buscan nuevas zonas de explotación.
 En mayo de 2000 comienza el traslado del personal a otros pozos de Hunosa y los últimos trabajadores abandonan la explotación en diciembre. El 26 de diciembre de 2000 la jaula da su último recorrido por la caña del pozo poniendo fin a 60 años de actividad. Pasados 10 años sólo se conserva la máquina de extracción, el castillete, un antiguo polvorín y una explanada que algún día, de algún siglo, albergará, según dicen, un polígono industrial."

(C) Pozo Tres Amigos


Iglesia de Santa Eulalia de Ujo

La Iglesia de Santa Eulalia de Ujo (Santolaya) se encuentra en la localidad de Ujo, en el concejo de Mieres. Esta iglesia de estilo románico, titularidad eclesiástica y declarada BIC el 23 de julio de 1923 se encuentra visitable.
Esta iglesia tiene una historia muy curiosa y es que en el siglo XII había una iglesia románica con una única nave y orientada de este a oeste. Pero en el siglo XVIII con el desarrollo del ferrocarril, surgió la necesidad de cambiar la iglesia de sitio ya que el trazado de las vías ferroviarias tenía que pasar por encima de la iglesia, por lo que esta fue demolida. Más tarde, se construyo una nueva con orientación norte-sur que es la que podemos encontrar a día de hoy junto a la estación ferroviaria.
De la antigua iglesia se aprovecharon tres elementos: el ábside que ahora esta como capilla lateral, la portada con las esculturas originales y la decoración del arco que se coloco en el actual ábside.  La web del ayto de Mieres tiene un comentario artístico de esta iglesia que podéis leer pinchando aquí.

Os dejo un artículo sobre Ujo y su iglesia muy bueno de un historiador que me gusta mucho, Ernesto Burgos.

"En el siglo XII Ujo era uno de esos poblachones que se repartían por Asturias. Lo habitaban siervos, que aunque pagaban sus impuestos se diferenciaban en poco de los esclavos, ya que podían ser
ábside original
vendidos o donados junto a las heredades que trabajaban; también colonos, con la misma vida miserable, pero mayor libertad, y campesinos que cultivaban para otros por contratos estipulados.
Sobre ellos dominaba la Iglesia ejerciendo el poder económico y social; determinando desde el calendario a cualquier aspecto de la vida cotidiana y las relaciones personales, ceñidas a las creencias que guardaban el orden con un pensamiento sencillo: el mundo estaba lleno de maldad porque así lo disponía la bondad divina y el mayor pecado -el pecado original- era intentar comprender esta contradicción.
Para los vecinos de un lugar la mayor honra estaba en levantar la casa de Dios y a esta labor dedicaban sus brazos y sus pobres caudales, cuando los había. El proceso seguía siempre las mismas pautas: una vez decidido el lugar se hacía venir a un arquitecto que elaboraba los planos y presentaba un presupuesto aproximado, luego se contrataban peones, albañiles, carpinteros, pintores, herreros, tejeros y el resto de los oficios que trabajaban respetando siempre una rígida estructura gremial que todavía se mantiene en la Masonería: maestros, oficiales y aprendices. Cada cual conocía sus obligaciones y cobraba en función de su grado y de la obra hecha.

Este esquema se repitió en Ujo, la localidad con más historia de toda la Montaña Central. Se debe a su situación, en la confluencia de los ríos Aller y Lena, que a la vez fue desde siempre el punto donde convergían las antiguas vías de paso que recorrían el territorio que hoy ocupan estos dos concejos. Aquí se encontró el mejor conjunto de inscripciones romanas de nuestra región, prueba de la importancia que debió tener este asentamiento para los conquistadores del siglo I y desde entonces, y hasta que la minería empezó a agonizar, de una manera u otra nunca perdió el papel de puerta de Asturias, como se ha repetido mil veces.
Cuando cayó el Imperio, Ujo lo hizo con él. La civilización se oscureció, la vida se llenó de temor y viajar se hizo difícil por toda Europa e imposible en los pasos de la cordillera Cantábrica por culpa de los salteadores que saqueaban a quienes intentaban este tránsito. Y así se entró en un periodo roto por una luz inesperada: el descubrimiento milagroso de la tumba del apóstol Santiago, la mejor invención que ha tenido nunca el ingenio español.
A finales del siglo IX miles de cristianos de otros países empezaron a recorrer esta ruta iniciática. Oviedo para visitar las reliquias que se guardaban en la Cámara Santa. Con ellos, Ujo volvió a recobrar la importancia perdida y se hizo indispensable la construcción de un templo donde los peregrinos pudiesen hacer la parada que demandaban sus almas, tan maltrechas como los cuerpos que las albergaban.
Decoración del arco en el interior. 
Desde León, la mayoría seguían su ruta por El Bierzo, pero los más devotos se desviaban hasta
Sabemos que entonces ya existía una iglesia dedicada a santa Eulalia -o Santolaya si lo prefieren-, una de las mártires más queridas por los primeros cristianos desde que fue sacrificada a finales del siglo III cuando ella sólo contaba doce años: "Al único Dios del cielo adoro; a Él solamente le ofreceré sacrificios y le quemaré incienso. Y a nadie más", les dijo a sus verdugos antes que la machacaran a golpes con varillas de hierro y colocaran sobre sus heridas antorchas que prendieron en su pelo haciendo que muriese quemada.
Lo que no conocemos es la antigüedad de este edificio, aunque ya existía en el 860 cuando el rey Ordoño I la donó al obispo Fruminio de la catedral de León, y con ella su cementerio, del que aún se conserva una lápida expuesta en el interior de la parroquia actual y que ustedes no deben dejar de ver. Está dedicada a un niño llamado Velasco y fechada en el 871 o el 921, según las diferentes interpretaciones de dos respetables expertos, separados eternamente por cuatro décadas de discrepancia.

Pero esta iglesia era demasiado modesta y se quedó pequeña para acoger a los peregrinos con la dignidad debida; entonces se hizo otra según el estilo románico que imperaba en la Europa occidental.
El historiador mierense Maximino Pando Macías, autor del libro "El románico en Llena y Mieres" es partidario de datar este momento en 1207 porque un documento cita en ese año un templo que según su opinión puede ser este. Para basar su tesis afirma entre otras razones que "aquí se situaba un templo relacionado con edificios de Villaviciosa, ubicados en territorio de este cenobio? No sería raro que Valdediós construyera un templo en Ujo como lo hizo en varias de sus tierras, puesto que era un territorio estratégico y en él tenían presencia importantes dominios eclesiásticos".
Nosotros, sin atrevernos a apoyar esta fecha concreta, tampoco podemos contradecirla ya que todos sus elementos arquitectónicos y decorativos apuntan a la misma época, pero teniendo siempre en cuenta la circunstancia de que estas obras tardaban en concluirse muchos años e incluso podían ocupar a varias generaciones de trabajadores.
Santa Eulalia de Ujo es monumento histórico nacional desde 1923 con una pequeña trampa, ya que la declaración llegó después de que la Sociedad Hullera Española hubiese derribado la mayor parte de su construcción porque estorbaba al trazado de la vía férrea que necesitaba la empresa. La operación se produjo en medio de la polémica, con los vecinos y las autoridades divididas ante la posibilidad de arrasarlo todo, como ocurrió años más tarde con San Xuan de Mieres para levantar en su lugar un nuevo templo, moderno y con mayor capacidad, pero finalmente la venerable construcción románica sobrevivió con graves mutilaciones, que aún así justifican su categoría monumental.
De aquel desastre solo se salvó en su posición original el ábside; también pudieron conservarse en otras partes de la obra el arco de triunfo, recrecido para que se adecuase a la mayor altura del nuevo templo; los canecillos, que como seguramente recuerdan son piezas decoradas con diferentes motivos que se colocaban en la parte superior del muro para servir de base al alero del tejado; la pila bautismal; el altar y la portada, aunque desgraciadamente se situó mirando al norte, donde recibe de frente los malos aires que la están echando a perder, en combinación con los balonazos de la mocedad que a veces la utiliza de portería, como un martirio para don Luis, el sufrido cura párroco, quien cuida de estas piedras como si fuesen el más necesitado de sus feligreses.

Seguramente la mayor parte de los peones empleados en Santa Eulalia de Ujo eran de la zona y de aquí obtuvieron también la piedra del edificio; no así los maestros, que estaban obligados a tener unos conocimientos especializados y una técnica depurada. Desconocemos sus nombres, como casi siempre en el arte románico, porque hasta nosotros no ha llegado ningún contrato con sus firmas, pero hay una prueba de que se trataba de expertos que también trabajaron en otros lugares de Asturias: las marcas de cantero.
Se llaman de esta forma, o más académicamente signos lapidarios, los pequeños grabados aislados que aparecen sobre algunas piedras repartidas por los muros sin un orden aparente. Su estudio siempre ha sido muy difícil cuando se ha hecho siempre se limita a elaborar el listado de las que se encuentran en un edificio o una zona determinada para poder comparar luego con otras, pero a la hora de sacar conclusiones que las expliquen, las teorías difieren.
Cuando se trata de símbolos astrológicos, químicos, numéricos o cristianos pueden interpretarse incluso como una forma de conjuro contra las fuerzas del mal y hasta hay quien ve en ellas un lenguaje mágico y esotérico heredado de los caldeos; también de manera más racional se habla de marcas que señalaban la ubicación exacta que debía ocupar cada bloque a partir de un dibujo que manejaban los constructores. Otros autores las ven como signos que señalaban ante la comunidad la contribución de algún particular que había pagado ese sillar concreto.
En Santa Eulalia de Ujo no hay trazos extraños; solo se encuentran letras mayúsculas: N, M, C, A y D, que además se repiten en otros templos asturianos, lo que hace pensar en contraseñas para determinar la tarea realizada por canteros concretos que cobraban el precio estipulado por pieza concluida o -según mi opinión- en el visto bueno que daban los maestros a cada lote que salía de su taller poniendo su inicial como contraseña a una de las piedras antes de su traslado.
A falta de conclusiones definitivas, yo defiendo esta última posibilidad. Acérquense ustedes hasta Ujo a ver qué piensan, les aseguro que de cualquier manera la visita merece la pena."

Catástrofes en las minas de Aller

Buscando información sobre unas minas en el concejo de Aller, encontré dos artículos que me parecieron muy interesantes y te hacen recapacitar el duro trabajo que tienen estas personas que trabajan bajo tierra. Uno de los artículos es de La Nueva España que podéis leer al completo aquí. Otro es un relato vivencial del accidente de La Carinsa que podéis leer en la web de Collanzo.  Las fotos son del archivo digital de Asturias.es

Alfredo Rodríguez Velasco, a la derecha, conDionisio y otro amigo, cuando trabajaban en la Carinsa, en la mina de Bello, Aller. Los tres eran trabajadores minero en este momento, 1957. La fotografía tiene apuntado en el reverso el precio de 3 ptas. (3 pesetas, que era la moneda de aquel momento).
Aller y las tragedias mineras
"Otro ejemplo de idéntica permanencia 6 o 7 días ocurrió en Moreda, en el Pozo San Antonio, el 6 de Diciembre de 1961 cuando a consecuencia de un derrabe quedaron enterrados a tres mineros. Dos de ellos fueron rescatados a las pocas horas muertos, pero Pedro Avelino Díaz Santervás natural de Santa Cruz de Mieres salvó su vida gracias a quedar aislado en un recodo de la rampla. Santervás milagrosamente no recibió golpe alguno y ello le permitió dentro de su reducidísimo espacio poder beber gotas de agua que resbalaban por una pared cercana y comer cortezas de pino. Al mismo tiempo procuró regular la luz de su lámpara y esperanza.

Las labores de rescate de Santervás llevaron su ritmo tradicional, durante varios días cundiendo el lógico pesimismo a medida que transcurrían las horas. De repente la cuadrilla de rescate percibió un ruido débil, como una especie de golpeo en una mamposta. Ante esta casi imperceptible señal se aceleraron los trabajos hasta llegar al minero el 12 de diciembre. Santervás fue trasladado al sanatorio de Bustiello donde permaneció pocos días. En las primeras horas de su estancia en el centro sanitario mostró buen estado de salud, con vendaje ocular, alterado únicamente por algunos episodios de delirios a consecuencia de la desnutrición y deshidratación."

Tomando como referencia los últimos 130 años de los diarios de más largo recorrido como «El Comercio», «El Carbayon», «La Voz de Asturias», «Región» y LA NUEVA ESPAÑA por municipios, en las mayores tragedias mineras el liderazgo corresponde a Aller. Citaremos las más importantes: El 2 de enero de 1889, Boo registra la mayor catástrofe minera de la historia en nuestra región con 30 víctimas dos de las cuales fallecieron posteriormente al accidente. Cinco años más tarde, en julio de 1894, en el Grupo Legalidad, fallecen 10 mineros. El 6 de enero de 1945, coincidiendo con una gran nevada en Collanzo, una espectacular explosión en la mina «Ampliación» de Asturiana origina 5 víctimas, algunas de las cuales son desplazadas a centenares de metros. El 12 de febrero de 1946 fallecen 11 mineros en el Grupo Melendreros. El 7 de mayo de 1948 un accidente en el Pozo San Jorge se salda con 4 muertes. El 5 de Diciembre de 1959, en el Pozo San Antonio de Moreda, a consecuencia de una inundación fallecen 9 trabajadores (dos de ellos nunca recuperados). Finalmente, en la mina Coto de Bello de Carinsa, el 16 de junio de 1958, pierden la vida ocho mineros. En total un balance trágico: 77 muertos en los siete accidentes.
 (...)
A las ya citadas cifras registradas en las grandes catástrofes existe un goteo de muerte en pequeños accidentes que arroja cifras estremecedoras. Sólo en la década de 1955-1965 se contabiliza la muerte de 862 trabajadores con una media anual de 77. El año 1958 es el récord mortal de accidentes con 106.

Al margen de las tragedias mineras mencionamos dos breves apuntes anecdóticos. La extraordinaria catástrofe de Boo en 1889 pudo haber adquirido mayores proporciones. Ocurrió el día siguiente del Año Nuevo y la tradicional celebración del santo de los «Manueles» y su consiguiente resaca provocó la inasistencia al trabajo de muchos mineros que salvaron así su vida.

En el concurso de canción asturiana que organizó el diario «Región,» en 1951, en una de las eliminatorias para actuar en el Salón Babel estaba citado Manuel Barbón, un buen cantante de Blimea que no pudo asistir por estar enterrado por un accidente del que sobrevivió. Una de las causas más justificadas de ausencia que registró aquel certamen que fueron muchas. Barbón actuaría en una eliminatoria posterior una vez recuperado."

La Catastrofe de la Carinsa
"El lunes 16 de Junio de 1958, fue un día triste y desgraciado para los pueblos del Alto Aller. Siete mineros muertos y seis heridos graves fue el resultado de una explosión de grisú, que tuvo lugar en la mina La Carinsa de Bello. El accidente se produjo sobre las doce del mediodía y pronto la noticia corrió como la pólvora por todo el concejo allerano. Gritos, voces, carreras, nervios, se apoderaron de las gentes de estos pueblos del Alto Aller, nada mas conocerse la noticia. En principio se desconocían los nombres de los fallecidos, solo se sabía del número de muertos y heridos, por lo que eran muchas las familias que tenían seres queridos trabajando en esta mina, y el confusionismo era tremendo.
El 16 de junio de 1958 tuvo lugar una explosión de grisú en la mina de La Carinsa de Bello, Aller. Los señalados con una equis en la foto estuvieron allí y sobrevivieron. Hubo varias muertes que conmocionaron a los vecinos. A los entierros, donde hubo importantes manifestaciones de duelo popular, asistieron entre otras autoridades el Ministro de Trabajo Fermín Sanz Osorio, los delegados provinciales y los alcaldes de Lena, Mieres y Aller. Esta foto se tomó unos días más tarde.
Todos querían saber noticias de sus familiares. A partir de las cuatro de la tarde empezaron a regresar los trabajadores que no habían padecido el accidente y se fueron dando nombres de los fallecidos y de los heridos. Los siete fallecidos habían sido: Benigno Fernández; Álvarez, de 30 años, casado y con un hijo, de profesión picador y vecino de Collanzo. Manuel Prado Rodríguez de 38 años, casado y con dos hijos, vecino de Bello. Gerardo García Gutiérrez, picador de 32 años, casado y vecino de Collanzo. Marcelino Baizán González, barrenista de 38 años, vecino de Conforcos. Secundino Baizán. Ordóñez, picador de 28 años, casado y con dos hijos, vecino de Collanzo, Manuel González Castañón de 28 años, soltero, vecino de El Pino y José Antonio García Baizán, vagonero de 18 años, soltero y vecino de Casomera.

Los nombres de los seis heridos no fueron publicados en la prensa, pero a los pocos días uno de ellos falleció, era vecino de Bello,

El día 17 martes por la tarde se celebraron los entierros en sus parroquias respectivas. La tarde se presentó lluviosa y desapacible, el paisaje del Alto Aller estaba triste como también lo estaban los corazones de los alleranos que lloraban a sus seres queridos, a unos les unía la familia, a otros la amistad, a otros la vecindad. Podríamos decir que todo el valle allerano estaba de luto.

Las manifestaciones de duelo fueron impresionantes en todos los entierros. En cada pueblo y en tomo a las casas mortuoriasse agolpaba la gente para poder entrar a dar el pésame a los familiares. Los horarios fueron distintos para que pudieran asistir las autoridades a todos los entierros. Estuvo presente el Ministro de Trabajo D. Fermín Sanz Orrio, el jefe provincial del Movimiento D. Marcos Peñarroyo, así delegados provinciales de Trabajo, Sres Medina y Sánchez Eguibar. También los alcaldes de Aller, Meres y Lena, acompañaron a estas autoridades.

En resumen una fecha muy triste para la historia del Concejo de Aller, en la que nos dejaron ocho trabajadores, quedaron cinco mujeres viudas y siete niños huérfanos de padre."

 Información facilitada por Pedro Rodríguez Muñiz, de Felechosa

viernes, 25 de diciembre de 2015

Los fielatos asturianos

(C) INE
Los feliatos eran pequeñas oficinas instaladas a la entrada de las poblaciones más importantes o transitadas que recaudaba el antiguo impuesto de consumos. Los fielatos dejaron de estar en funcionamiento cuando se anuló el impuesto sobre el consumo entre 1965 y 1970 por lo que muchas oficinas fueron derribadas.

"Hoy, todavía, al transitar por alguna carretera comarcal, aún podemos ver aquellas casas de piedra que, bien a la vista y en su mejor fachada, en colorido azulejo dice: fielato. Para la gente joven quizá les extrañe y hasta les dé la risa tal término, pero para los ya mayores? Alguno de esos más mayores aún recuerdan aquel respeto que se le solía tener al «consumero» o persona encargada de aquella oficina de recaudación. ¿Recaudación? Pues sí. Para evitar el famoso estraperlo de mercancías que entraban en las poblaciones para ser vendidas, los productos estaban marcados según su categoría y debían de pagar por ellos. Los portadores de tales géneros eran «asaltados» en el momento de pasar por delante de aquella «garita», casa u oficina, según estuviese situada. ¡Ah!, y pobre del que no tributase, porque si eran pillados posteriormente en pleno mercado y, bien los guardias municipales o la Guardia Civil, al exigirles el documento de pago del que se habían librado de la oportuna tasa, les caía el pelo. Esta es una casera y pequeña definición sui géneris de aquello vivido por mí de guaje, además, con la particularidad de que justo a la vuelta de mi casa, en la calle Independencia de Oviedo, había uno de aquellos fielatos que, por cierto, tenía un movimiento?

El «consumero», como así le llamábamos coloquialmente por recaudar el pago de impuestos al Consumo, era un personaje que se distinguía por su gorra negra de plato, que en su frontal figuraba una chapa identificativa. Creo recordar, asimismo, que tal chapa se repetía en la chaqueta igualmente oscura o negra: ¡quién coño se acuerda ya de tanto!. Al menos no era de colores llamativos. Y, les digo yo: ¿qué tiene que ver el fielato con el ferrocarril que tanto tratamos este verano? Pues hasta aquí hemos llegado y les voy a contar como fue aquella historia vivida en primera persona"

Aquí puedes leer el artículo completo perteneciente al periódico La Nueva España. También en el blog "El cuaderno de un geógrafo" podemos encontrar este artículo donde habla de los fielatos de Gijón y en collanzo.com comenta algunos ejemplos en el concejo de Aller.

El Moyón de la Corralá (Aller)

(C)José González Fernández
En la pequeña localidad de Pola del Pino (también conocido como La Polavieya) un poco antes de llegar a Felechosa en el concejo de Aller podemos encontrar un monumento precristiano. Este monolito se conoce como el "Moyón de la Corralá" y se encuentra en la Plaza de la Corralá. Este monolito de arenisca está en posición vertical y con la punta redondeada asociándolo a que pudiera tener una función de culto relacionada con la fecundidad.  Tiene una altura de casi 2 metros. En la época del cristianismo, para cristianizar todos los monumentos paganos se realizaban grabados en estos. Este motivo puede ser el motivo por el cual tenga grabados de figuras antropomorfas como un hombre con los abrazos abiertos, varias cruces así como cazoletas (pequeño hueco artificial) Existe otra teoría de que se trata de un mojón medieval .
Quizás no es tan conocido por no estar en una zona turística pero es un elemento que realmente merece la pena visitar. Eso sí, este monolito si aparece en el cancionero tradicional asturiano:


"Viva el llugar" de Sergio Domingo

En la mi aldea, les mociquines
Son muy galanes, y muy gupaines
En la mio aldea les moziquines
Peles mañanes, baxen al valle
Y muy ufanes, canten allí
Suenen sus ecos per les quintanes
Y danme ganes d’allegame allí
Silencio neñes non cantar más
Que siento voces, per el pinar
Taivos atentes, non ois cantar
Entre la Pola y el Pino
Hay una piedra redonda
Donde se sienten los mozos
Cuando viene de la ronda
Toma mi vida,
toma esta flor
No, no la desprecies,
que ella es mi amor
Esos que canten ahora
Son los mozos del llugar
Ahora dexo la tierra y dexo de trabayar
Y voy con tolos mozacos gritando
Viva el llugar

(C)José González Fernández

Centro de Interpretación del Hórreo asturiano

Se podría decir que el hórreo es la figura arquitectónica más famosa de Asturias pero ¿para qué sirve un hórreo? ¿Existen varios tipos de hórreos? ¿Qué guardan dentro? ¿por qué se conservan tantos hórreos en Asturias? y ¿en qué se diferencian un hórreo, una panera y un cabazo? Pues para ello está el Centro de Interpretación del Hórreo.


Un maravilloso centro situado en Bueño (Güeñu) en el concejo de Ribera de Arriba. Su entrada es gratuita y merece mucho la pena visitarlo. Además Bueño fue elegido Pueblo Ejemplar en el año 2012.  Aquí podéis conocer sus horarios y más información sobre este centro y pinchando en este enlance descargareis un pdf del propio centro con información muy buena sobre los hórreos (breve historia, funciones, características, estilos,….)

Tuña
Añadir además dos curiosidades.Una es otro pueblo donde podemos encontrar una gran cantidad de hórreos y que también fue elegido Pueblo Ejemplar en 2000: Tuña en el concejo de Tineo.  
La otra es la única ilustración en un hórreo asturiano con temática erótica. Se encuentra en un hórreo de Llorío en el concejo de Laviana. «Representaba una escena ideográfica de fertilidad en la que una mujer embarazada copulaba a la vez con dos hombres, y emparentaba con la tradición iconográfica asturiana sobre la fertilidad que llega hasta el arte paleolítico».  Pero desgraciadamente, esta ilustración ha desaparecido y hoy solamente nos queda una replica. En este artículo de La Nueva España podéis leer más sobre el caso de este hórreo.
Ilustración del hórreo de Laviana 

lunes, 21 de diciembre de 2015

La fábrica de tabaco de Gijón

(C) El Comercio
La Fábrica de Tabacos de Gijón más conocida como la Tabacalera perteneció a la empresa tabaquera Altadis S.A.

En 1822 se quería fundar en el Palacio de los Marqueses de Casa Valdés por iniciativa, de por aquel entonces, el ministro ovetense José Canga Argüelles y Cifuentes. , se funda la fábrica que se denominaría de cigarros, estableciéndose en el edificio amurallado del Campo Valdés que años más tarde pasaría a ser Aduana. Arrancó con unas cincuenta operarias y seis hombres que hacían los trabajos más pesados. Al principio se hacían unos puros muy largos que apenas tenían forma.Pero en 1837 se instaló en el antiguo convento de las Agustinas Recoletas . 


Los maestros de esta obra fueron Ignacio de Palacio y Juan San Miguel siendo uno de los pocos ejemplos de reutilización de un edificio religioso a uno industrial.  El edificio tiene su origen en 1670 pero no se terminó hasta 1679 siendo el primer monasterio de la ciudad además de ser también escuela de niñas. Su capilla se realizó en 1684 y sirvió como almacén hasta el cierre de la fábrica donde se albergaba los fardos de tabaco que luego se transformaban y manufacturaban en productos como “Farias”

En el año 1842 el Gobierno traslada la fábrica al convento de las Agustinas Recoletas, sito en el llamado “Campu les Monxes”. El traslado conlleva dos costumbres: Cada operaria deberá llevar una vela o bujía (no existe la luz eléctrica y se trabajan catorce horas) cuyo coste descontaba la Administración de la paga que se hacía por quincenas. La segunda era que se admitía sin recomendación, para aumentar el personal, a las nietas, hijas o hermanas menores de las setenta y tres operarias que formaban la plantilla. 

En los primeros años de actividad, esta fábrica gijonesa se dedica a la elaboración de cigarros hasta que en 1874 se instalan las primeras maquinas de tabaco. Tres años más tarde, el Estado traspasa esta actividad a la Compañía  Arrendataria del Monopolio Tabacos lo que conlleva un plan de modernización y mejora por lo que se tuvo que ampliar el centro. Esto conllevo  a fabricar nuevos tipos de cigarros como los Farias o los más distinguidos cigarros puros suministrados a la Casa Real Española y a instalar nuevas máquinas virutadoras para aprovechar los productos residuales además de maquinaria hidroextractora de secado. En 1899 se electrifican todas las instalaciones.  

En 1895 la fábrica de Gijón daba empleo a 1.828 trabajadores, mujeres en su mayor parte, iniciándose un lento proceso de reducción de mano de obra a medida que los avances tecnológicos y la introducción de maquinaria simplificaban los procesos de producción. La fábrica gijonesa comienza a producir cigarrillos con boquilla de cartón en 1914 y, entre 1939 y 1957, elabora picaduras y cigarrillos entrefinos Ideales. En 1945 expira el contrato del monopolio y nace la Compañía Arrendataria del Monopolio de Tabacos, la popular Tabacalera S.A. En 1985 el accionariado de la empresa corresponde al Estado en un 53%, pero la firma del Tratado de Adhesión a la Unión Europea obliga a modificar el régimen legal del tabaco para adaptarlo a la normativa comunitaria. La Ley, de 4 de marzo de 1998, de Ordenación del Mercado suprime el monopolio de fabricación y comercio mayorista, aunque se mantiene la red de expendedurías. En diciembre del año 1999 se acuerda la fusión de Tabacalera con la multinacional francesa Seita para constituír así el Grupo Altadis que acomete un plan de reordenación de sus centros de producción en España. En el año 2000 Altadis opta por el cierre de la planta gijonesa y por el traslado a Santander del personal y fabricaciones. 

Algunas de las mujeres de los pescadores de Cimavilla, se habían empezado a colocar también en la Fábrica de Tabacos del Barrio Alto, asegurando así el sustento de la familia durante todo el año. La Fábrica trajo la alegría al barrio, con pimpantes cigarreras de ajustados talles y almidonadas enaguas, que dejaban ver los botines de última moda; la Fábrica arrinconó las alpargatas, pero también las costumbres ancestrales de los clanes y familias marineras.

Eran las madres tabaqueras las que, con contratos que se extinguían únicamente el día de su defunción, llevaban con ellas a sus hijas pequeñas para que aprendiesen poco a poco el oficio y cogieran agilidad en las manos que elaborarían los finos tabacos que se distribuían por la zona norte. Tenían además permisos para salir diariamente, dos veces al patio a amamantar a sus pequeños, primero llevados por familiares, luego en cunas dentro de los propios talleres y posteriormente dejados en las guarderías que se ubicaban en el interior de la propia fábrica. Para reforzar el carácter familiar, tenían preferencia de ingreso las hijas, sobrinas o nietas de las cigarreras, formadas por sus familiares.  

Durante las excavaciones que se han realizado en la fabrica se han encontrado maravedís de cobre de la época de Felipe III. Aunque su reinado es anterior a la época en que se erigió el convento, estas monedas eran de curso legal cuando las monjas se instalaron en el solar del barrio alto de la ciudad. Los profesionales de Terra Arqueos también han recuperado abundantes muestras de cerámica vidriada del siglo XVIII, además de toparse con zapatas y rellenos enormes, de más de dos metros de profundidad, de la propia época del cenobio.

Actualmente, esta edificación barroca se convertirá en un nuevo museo. La obra se dividirá en dos fases. Una primera sería la consolidación y recuperación del convento del edificio histórico, y una segunda, la construcción del nuevo edificio, donde la limpieza de la fachada y la preservación de los restos arqueológicos son los puntos claves del proyecto.

Fuentes: gijon.info, asturias.es, censoarchivos.es, elcomercio.es 

Oficina de turismo de Gijón

¡Bienvenidos a Gijón!

Como dijo un ilustrísimo gijones "sólo le falta el tiempo a quien no sabe aprovecharlo".

Gijón aparentemente es una ciudad pequeña pero conocerla de punta a punta lleva su tiempo. Para ello tenemos las oficinas de información turística que nos facilitarán toda la información actualizada que necesitemos además de aconsejarnos los “must” de Gijón antes de regresar a vuestro origen en función del tiempo que tengáis. Así que, ¡os animamos a visitarlas y que no perdáis tiempo de esta hermosa ciudad!

En el caso de Gijón existen dos oficinas de turismo conocidas como “Infogijón”.  La primera es la oficina de La Escalerona, una oficina temporal situada en el muro de la playa de San Lorenzo donde podéis consultar su horario aquí ya que normalmente, suele abrir en la temporada alta. La segunda es la situada el espigón central del Puerto Deportivo abierta todo el año de lunes a domingo. Para esta oficina podéis consultar los horarios aquí.  

También tienen página web www.gijon.info donde podréis encontrar toda la información turística que necesitéis online.